Chávez no es Ottolina

“La Batalla de la Pantalla” fue la 1era derrota mediática

Manuel Malaver: La 1era derrota de Chávez en la guerra contra Uribe ● Renny Ottolina se “refrescaba” cada 2 años

Publicado el 15/11/09. a las 1:03 pm
Fotocrédito: Miraflores - 14.2.09 - Chávez con poca audiencia

NC – La Razón- Parece increíble, pero sin haber comenzado, Chávez se aplicó la primera derrota en su guerra contra Álvaro Uribe y ésta no fue otra que desmentir el martes el llamado “a las armas” que tan abierta, campanuda y estentóreamente lanzó el domingo en “Aló presidente”.

Porque, ¿con qué credibilidad en su comandante en jefe, con qué confianza en sus órdenes y fe en sus arengas y proclamas irían a ofrendar vidas, salud o libertad unos soldados que, ya saben por lo aprendido el martes, que su gran capitán es un habla p’alante y p’atrás, un casquivano y blandengue que puede dejarlos en la estacada, ya sea que cambie de humor, o acepte presiones del primer presidente amigo que lo llame por el satelital y se plegue a sorprenderlos con un “vuelvan caras”, o un “stop”, o un “no se tomen en serio la cosa muchachos porque no estoy haciendo la guerra, sino preparándome para la paz”?

● Y ¿cómo es posible que el heredero del mariscal Stalin, del chairman Mao y del comandante en jefe, Fidel Castro, piense que se pueden ganar guerras y batallas voceando a los cuatro vientos y por los cadenas de radio y televisión el inicio y desarrollo de los planes, los lugares y fechas del ataque, y el número y calidad de tropas y equipos empeñados en las operaciones?

chavez – caricatura – monopolio Medios

HRCF- Desplegando su arsenal del monopolio de sus armas

● Incógnitas que empiezan despejarse cuando nos damos cuenta que, en el caso de Chávez, más que en presencia de un guerrero, nos encontramos frente a showman, de un ancla de las cámaras y los micrófonos que aprendió en el ya lejano 4 febrero de 1992, que un buen discurso, 5 minutos bien dichos en el aire, pueden transformar una derrota en victoria, a una mediocridad en genio y a un teniente coronel en general.

O sea, que en muchos sentidos, o en todos, Chávez fue un pionero de la guerra mediática, de aquella que, como ya se venía experimentando en las guerras del África subsahariana de mediados de los 80, o de la exYugoeslavia y del Cáucaso post soviéticos de los 90, se gana primero en los Medios y después en la realidad… si hace falta.

● Tal ocurrió, por ejemplo, con la última guerra “mediática, postmoderna o asimétrica” de Chávez, la que le hizo a los líderes políticos y militares hondureños que destituyeron al infeliz títere, Mel Zelaya, y a los cuales, pretendió intimidar anunciándoles por televisión que les enviaba en plan de conquista un avión de carga o pasajeros con el destituido, la prematuramente envejecida presidenta de Argentina, Doña Cristina Fernández de Kirchner, al presidente de Paraguay, el blasfemo y asaltacunas cura Lugo, y a otro loco de carretera, el presidente de Ecuador, Correa, abordo; e invasión que los militares de Honduras despacharon también muy “mediáticamente”, no despejando la pista en la que aterrizaría el camastrón que traía tan aterrador contingente.

O sea, que solo faltaron dos chicos de la pandilla, el abúlico y disléxico presidente de Nicaragua, Ortega, con juicios en la justicia ordinaria de su país y en la CIDH de la OEA, y Don Evo Morales, seguro que ocupado en compromisos con sus socios, los cocaleros del Chapare.

● Pero también -si lo creen útil-, recuerden que Chávez intentó invadir a Honduras por televisión desde la frontera nicaraguense, dándole órdenes a Zelaya, quien llevaba de segundo al mando al canciller venezolano, Nicolás Maduro, de que no se apartara un solo momento de las cámaras de CNN, ni de los “avances” de Kruspkaia Alis en Tegucigalpa y de Glenda Umaña en Atlanta.

Pero, cómo para demostrar que los ridículos extremos no terminan sino en atrocidades, siguió la toma hace dos meses de la embajada de Brasil en Tegucigalpa por Zelaya, siempre en la idea de que los noticieros de radio y televisión y los titulares de los medios impresos lograrían lo que Chávez y Mel no habían podido, pero demostrativo de que, si no se cuenta con el apoyo real de la gente, del pueblo y las clases medias de un país, no hay cámaras, ni micrófonos, ni titulares de medio impresos que valgan.

● No hay un solo medio importante en el mundo, ni en América ni en Europa, que lo haya tomado en serio (El Caso Colombia) y que no opine que se trata de un recurso para recuperarse en las encuestas que lo traen más y más a la baja, o distraer la atención de los venezolanos ante el colosal fracaso, ya inocultable, del modelo y las políticas del teniente coronel.

● Y dado el fracaso y poco rating de su guerra en Honduras ¿quién duda que nuestro caza cocodrilos quiere ahora un show más sonado y fuera de los esmirriados espacios centroamericanos para pelear con uno de los países mas importantes del subcontinente, y, por si les queda duda, con el mismísimo imperio.

Y debe ser por eso, creo yo, por no subirle los puntos en el rating, que Uribe no se ha inmutado con la nueva guerra de Chávez, que se refirió a ella de una manera muy tangencial, no ha desplazado un soldado a la frontera y dio órdenes al canciller Bermúdez que hablara del asunto, pero como por no dejar.

En cuanto al otro amenazado, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, creo que no se ha enterado de que un ejército de soldados sedientos y con la electricidad racionada, se dirige a cruzar el Río Grande, que lo encabeza un showman que nunca abandona sus cuarteles del Canal 8 y Telesur, y por tanto, hasta ahora no se le conoce reacción alguna.

● La oposición democrática venezolana debe estar consciente, de que rechazado, abominado y menospreciado en el mundo, Chávez tiene un solo recurso para recompensarse y decirse que “no es verdad”, que “sirvo para algo”, que “soy un revolucionario y militar”, émulo de Stalin, Mao y Fidel:… tratando de oprimirla, de arrollarla y desaparecerla. (Por los Medios y los otros medios)

Completo en La Razón – ND

NB- Renny Ottolina, la leyenda de la televisión –venezolana e internacional- “descansaba” cada dos años. Para no saturar al público; actualizarse y,.. descansar